06/09/2010

Infidelidad en ellas y ellos

Aclaremos en un principio mi concepto de infidelidad: para mi, personalmente y muy personalmente, la infidelidad no pasa únicamente por los cuernos. La infidelidad pasa también por el hecho general de la mentira.

Teniendo esto en cuenta podemos pensar que no solo podemos ser infieles en la pareja sino también en la amistad, en el trabajo y en la familia. Mentir es engañar de alguna manera u otra, y al hacerlo uno siente culpa; al igual que en la infidelidad de pareja. Todos somos capaces de mentir, pocos son los capaces de enfrentar la verdad y llevarla a nuestras vidas.

La infidelidad de pareja es manejable, pero tanto en los hombres como en las mujeres es imposible que aparezca por motus propio, hay que inducirlo. ¿A qué me refiero? A que en una relación las cosas pasan por ambas partes. Una relación la hacen dos personas, no una, y por lo tanto la culpa acá es de los dos. Uno por descuidar, otro por buscar donde no le corresponde. SIEMPRE es así.

El tema es que en el caso de los hombres, el gen de la infidelidad es más propenso a surgir. Es propenso a surgir porque el hombre llega a un punto de la relación (y de su vida) en el que necesita demostrar lo “macho” que es, y como dice la canción de Soda, empieza el “juego de seducción”.

El ser humano ya de por sí, siempre está atraído más hacia lo que no tiene que hacia lo que sí. Hacia lo que no es propio o moral. Desde chicos siempre queremos el juguete del otro, no el propio. Entonces al hacernos grandes, algunos de nosotros, no maduramos esa parte de nuestra infancia y necesitamos buscar lo que no poseemos, porque lo que tenemos en casa nos aburrió.

En este caso tengo que hacer una aclaración que a muchos hombres les va a gustar y a otros no: hoy en día cada vez son más las mujeres que “buscan afuera”. Un efecto secundario adicional de las brutas, por supuesto, esa mujer que siempre se cansa de todo y todos.

Aún así, el machismo prospera como costumbre de la sociedad (y más en la sociedad argentina); por lo que los hombres continúan liderando la marcha. Pero acuérdense: nosotras somos más vivas. Todos ellos, TODOS, creen que somos tontas. Nosotras sabemos que ellos, TODOS ELLOS, alguna vez en la vida van a mentir en alguna cosa por más pequeña que sea, y eso, los pone en una posición de desventaja.

2 comentarios:

  1. Hola Barb! Escribes sobre el sexo masculino como si fueras una gran conocedora del género.

    Es verdad que nos sentimos atraídos por lo que no tenemos. Esa es una satisfacción que nunca se logra. Por lo general se da con cosas materiales. Siempre queremos mas. Queremos lo que no tenemos. Este ejercicio hace que descuidemos e ignoremos lo que hemos logrado, lo que hemos obtenido.
    Para cerrar: ¿Quien no ha sido víctima o cómplice de un engaño? Es parte del juego de la vida.
    Bienvenidos al juego!

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  2. El problema es que el hombre es infiel cuando no quiere a su pareja. El que es infiel queriéndola, está enfermo y no es común (yo no conozco a nadie así, y sí conozco a muchos a los que sus novias consiguieron "casarlos" sin estar enamorados).

    Lamentablemente la mujer está copiando lo peor que durante siglos fue característica masculina. Y no hablo de la infidelidad, porque estoy convencido de que la mujer lo fue también, pero en silencio y sin la promiscuidad del hombre de siglos atrás, sino que hablo de jactarse de tener "mucho macho".

    Me da pena por la mujer. Los hombres con el tiempo estamos aprendiendo más del amor, y la mujer de la indiferencia.

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