
- Es que no soporto que seas el cerebro de la relación.
- A veces eres tan inteligente que parece que estuviera saliendo con un hombre.
- Cuando vas a dejar de tener esa necesidad de trabajar…si yo puedo con la casa.
- Ustedes las mujeres son tan complicadas para todo.
- ¿Y ahora qué es lo que te pasa?
- El problemas lo tendrás vos, para mí está todo bien.
- ¿Por qué lloras? ¿Se te rompió una uña?
- Tu única preocupación debería ser tener la comida lista.
- Mujer al volante, peligro constante.
- Si se viste tan bien como decís, seguro es gay.
¡Ay! Después de leer esto no sabemos si reír o llorar ¿no? Es tan triste escuchar al típico “macho”… pero a la vez es tan reconfortante sentir que no saben nada de nosotras. Es inmensa la tranquilidad de saber que somos un misterio aún después de tanto tiempo que han vivido hasta bajo nuestro mismo techo.
Pero analicemos ahora el pensamiento del macho o “machista”.
En realidad ellos se basan en un principio, lo podemos llamar el Primer principio del machismo: “Mujer que piensa, es hombre”; o mejor dicho “Bruta = una mujer de verdad”
El primer principio no es tan ilógico desde un punto de vista machista, al fin y al cabo cumple con todas las necesidades del hombre. Una mujer que no piensa, no duda en decir siempre que sí a todo, no pregunta donde estuviste ni con quién, no sufre por engaños; en definitiva, es lo más parecidito a una muñeca inflable.
Una muñeca que lo deje ser libre, estar entretenido, juntarse con otras mujeres, vestirse como quiera, sentirse joven, tener el control de todo, y demás, por un precio baratísimo: dinero y una bruta.
Y acá es donde entramos en la clasificación principal de mujeres: brutas, y nosotras.
No podemos llamarnos inteligentes porque no somos Madame Curie, pero podemos decir que superamos con creces a las brutas. Esto también nos afecta, tenemos una competencia gigante en el mercado. Y no es solo eso, al ser mujer pensante, le damos vueltas a todo, pensamos todo y no olvidamos nada; vivimos reclamando afecto (una cosa innecesaria para ellos). No en vano hicieron ese comercial de tevé con el pajarito carpintero en la cabeza.
La mujer pensante no puede sacarse de la cabeza la imagen de la infidelidad, la cara de “esa” y la cara de “él”. No puede por más que quiera. Entonces sufre, llora, patalea y recontra patalea. O por lo menos en los casos de mujeres que yo conozco.
Pero podemos encararlo de otra manera, podemos salir adelante. Hemos pasado por tantas cosas que esto es juego de niños. Y niños es lo que son ellos, porque en definitiva lo único que hacen es no enfrentarse0 a la realidad, no ven el oro como oro, sino que se conforman con “lo dorado”. Y eso, en definitiva, nunca va a ser nuestra culpa. Además el hecho de que ellos las prefieran no pensantes juega a nuestro favor, si sabemos cómo interpretar un buen papel de cine: manipulación.
Te propongo que lo mires desde otra perspectiva: El macho y la bruta tienen un camino de madurez, no siempre son así.
ResponderSuprimirEn el caso del hombre, en una temprana etapa se puede uno fijar solo en el rostro, sin importar si ella es bruta o no. Entrando a la juventud dejan atrás la cara bonita y se van los ojos por el físico y allí es donde las brutas tiene su mejor oportunidad. La inteligente casi siempre es recatada y pasa desapercibida a los ojos del joven depredador. Con un poco más de madurez, el hombre que ya ha tenido su buena cuota de brutas en su haber, ahora ya se orienta por una mujer mas pensante, que tenga un rumbo de vida similar y sea digna de su respeto y amor. Allí las brutas salen perdiendo y es el momento de las inteligentes.
Y en el caso de las mujeres también tienen sus edades. Cuando muy jóvenes les interesa lo tierno y encantador que eres, como el galán de la tv. Luego te evalúan sólo por la fortaleza física y el sentimiento de seguridad que les puedas dar. Más adelante les interesa solamente el dinero que ellos puedan tener para darles todos sus gustos,y finalmente cuando ellas ya maduran, recién les importa la integridad, la caballerosidad y lo mucho que lleguen a querer y valorar.
Lo que te haría diferente es ser inteligente desde el principio y madurar directo a la etapa más avanzada. Y en cuanto a la pareja, antes de iniciar una relación identifiquemos su grado de madurez para no llevarnos sorpresas.
Un abrazo desde Perú...